La Mujer que Reveló los Secretos del Antiguo Egipto
La historia de Dorothy Eady, también conocida como Om Setti, es una de las más sorprendentes en cuanto a la creencia en la reencarnación se refiere. Nacida en Inglaterra en 1904, Eady comenzó a tener extraños sueños sobre una vida pasada en el Antiguo Egipto a los cuatro años después de haber sobrevivido a una caída por una escalera. Estos sueños incluían un gran edificio rodeado de columnas y exuberantes jardines, que ella identificó posteriormente como el templo de Osiris en la ciudad de Abidos en Egipto.
A medida que Eady crecía, su obsesión por el Antiguo Egipto se hizo más fuerte, y finalmente, a los diez años, comenzó a estudiar egiptología en serio. Sus dotes como egiptóloga se hicieron evidentes a una edad temprana, y a los 14 años afirmó haber tenido una visión del faraón Seti I, que ordenó la construcción del templo de Abidos.
Según Eady, en una vida pasada ella era sacerdotisa del templo de Seti I y había sido amante del faraón. Durante la mayor parte de su vida, Eady trabajó para el Departamento de Antigüedades Egipcias y llevó a cabo importantes investigaciones históricas en Abidos. Además de sus habilidades como egiptóloga, Eady también era conocida por su conocimiento de la escritura jeroglífica y su participación en ceremonias sagradas egipcias.
Eady afirmó haber recibido mensajes de Seti y haber visitado otros planetas habitados en los que vivían seres humanos durante sus sueños y visitas nocturnas del faraón. También predijo la existencia de un túnel que pasaba por debajo del templo de Abidos y una bóveda secreta que contenía registros históricos y religiosos ocultos que podrían arrojar luz sobre el pasado desconocido de Egipto.
La vida de Eady fue retratada en dos documentales de televisión y en su libro «Abidos, ciudad santa del Antiguo Egipto». Aunque su historia creó controversia y escepticismo, Eady fue respetada y admirada por su dedicación y conocimiento en el campo de la egiptología. Eady vivió hasta la edad de 77 años en una casa modesta cerca del templo de Seti I, rodeada de sus fieles amigos: varios gatos, una oca y un burro. Sus restos fueron enterrados en el desierto, cerca de la ciudad de Abidos, un lugar que amaba y donde afirmaba haber vivido en una vida pasada.
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