Borrowed Time
• New dawn
• Invisible reset
• Ontological shock
• Fight without hate
• Listen what isn’t said
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¡Buen día Argonautas!
«En un instante, somos el arquero, el arco, la flecha y la diana, y aquello que cazamos lo solemos llamar verdad para luego convidarla en un trago. Puede embriagar o dar lucidez, recuerdo u olvido, o quizá ambas»
Un mito concentra una condición existencial que puede ser una cárcel de lógica pero insoportable eternidad en el defecto, o bien, un ejercicio para la virtud. De todas maneras, las señales dan alerta de la condición, qué la mueve. Las espinas físicas y virtuales nunca mienten, y el dolor y sufrimiento siempre tiene razón.
Mientras la vida como mito, es un carrusel alimentado por una montaña rusa de sensaciones que dicen, es realidad. Innumerables rayos simulan movimiento en su periferia, olvidando el centro desde donde parten.
La dinámica creativa es base dos, y establece la mecánica interpretativa en el (1;1); (1;0); (0;1) y (0;0). Se recrea el presente en el equilibrio de los polos, pasado en el retorno a la esencia, futuro en el avance trascendente y silencio del todo en la nada. No hay contradicción.
«La luz y la vista tienen sentido como uno, igual que en el sueño y la vigilia, femenino y masculino, onda y partícula. Por eso los ojos de la vida ven vida, y los de muerte lo suyo»
Bajo la mecánica, el amo y el esclavo, fruto de la relatividad de consciencia, son los extremos de una misma vara o cuerda disonante. En su medio se establece una imaginaria frontera, de la ley el saber y la creencia, que muchos llaman verdad.
La relatividad nace de una situación de confusión en la dualidad sueño y vigilia, modulaciones que aluden a un estado unificado y a la única autoridad, nuestra íntima consciencia.
La experiencia relativa de la consciencia transita desde la sensación de ausencia hasta la presencia.
Los símbolos, palabras, geometrías y matemáticas, son sedimentos, contenedores, artefactos y vehículos de consciencia ajustados al desarrollo. Las de ausencia declaman presencia y formas de llegar a ella. En el puente suele aparecer el intermediario que bien cobra o paga, según cómo se lo vea. También es un genio que vende infinitos futuros sin sustancia que embarga presentes y entierra pasados para así entrar al paraíso, que es un muro de los lamentos. En el portal se encuentra una espada de fuego clavada en una roca, digna de ser sacada sólo por el elegido, el soberano, el mismo genio que aisla en la medida.
«Cuando lo último que queda es la esperanza, ya no hay miedo de esperar o de esperar la amenaza y se devuelve al baúl de los recuerdos por si alguna vez, alguien la necesita en primer lugar»
Si bien todo es posible, hasta lo más aberrante, están dadas la condiciones de conciliarlo entre el olvido en la ilusión de separación y fragmentación, con el recuerdo en la multiplicación del principio vital.
La conservación del error junto a su bastón de adaptación y compensación, encubre un defecto represor de la virtud, obligada a desfogarse condicionalmente en libertad condicional, derecho previo pago. La adicción no se hace esperar.
Mientras en baja consciencia, la natural desobediencia a una regla impuesta que protege los intereses de una autoridad o dueño se convierte en transgresión, no a la regla sino en una agresión en trance hacia su propia consciencia.
La inercia de purga siempre es evidente, los bloqueos físicos son a sus constricciones mentales que convergen en el tóxico y sus símbolos de confusión, ambigüedad, desorden y desarmonía, que llegan a convertir a victimas en victimarios.
Por eso la vida es cuento y la palabra ficción, y nos encantan sean bellos o de horror, pero mas vivirlos.
Sin embargo, un soñador que se sumerja en uno ajeno no irá a dónde quiere sino a dónde está escrito y programado ir. Si bien el iniciado puede estar confiado en lo que sabe, cree y obedece, es el amo el que los deja sin efecto cuando desee, y así instalar una nueva regla. Todo es perfecto hasta que no. El amo es dueño del tiempo, inicio, desarrollo y fin, mientras el iniciado creerá que se encuentra en algún punto de la secuencia. Las variantes dentro del circuito son anecdóticas y pasan a llenar el saco de las estadísticas. Ceros detrás del uno.
Nadie es ajeno en la descomunicación dentro de una dinámica perpetua comunicativa. La interrelación implica poseer los objetos comunicativos heredados para ser entendidos en el estado.
En la memoria de la dominación física-mental de los pueblos, se registra a los antiguos brujos, que utilizan los símbolos para manipular la vida. Como amos, son también esclavos que están obligados a mantener el estado ideal de confusión de sus dominados, negándo su propia naturaleza en un privilegio tan vacío como lo que necesitan para llenarlo. Bajo el estigma reproducido en la población para su corrección, los defectos accionan como virtudes para ser cargados como roca.
La fragmentación del núcleo familiar genera huérfanos de consciencia para que formen parte de las redes de la Mafia gobernante, que aparenta ser la única familia, reproduciendo los patrones acostumbrados. El trauma entonces, se convierte en la nave del misterio que surca un mar de oscuridad sin destino. Un trabajo para Holmes o Freud.
En la inercia lógica hacia la unidad, lo aberrantemente separado, como lo masculino y femenino, suele fusionarse en una quimera en primera instancia. Cómo origen distorsionado, se usan los mismos códigos simbólicos para salir. Aquí emerge la estupidez en repetir continuamente las mismas fallas en el resultado. Y la idiotez en defenderlo.
¡Gracias a Dios, existe el humor!
¿Qué haríamos con tanta tontería, o por ser tonta nos da igual?
¡Gracias a la Diosa por la alegría!
El teatro de realidad del gobierno es constituido por ficciones fantásticas, legales y técnicas, que conforman el manto de impunidad de un pueblo autoelegido, que parasita y se parapeta como agente evolutivo o azote divino autorizado. El adiestramiento es con premios y castigos, pero el verdadero premio es no ser castigado, apuntalado por el lucro en el defecto y la resiliencia en el cotidiano vivir. Mientras los que brillan suelen ser captados para dar entidad a la autoridad y dueño de una institución que entierra la verdad en la corrupción, llevándose el rebaño al templo.
Los contratos son entre los que saben, deciden y mandan sobre los que ignoran, obedecen y se adaptan.
Nadie elige al presidente, Rey o Papa, tampoco al pastor, juez, gerente o general, y menos al dueño de la tierra o empresa en dónde trabaja.
Los mundos y administraciones de los amos y esclavos están muy bien diferenciados.
La falta de inteligencia la suplen con la fuerza bruta, el engaño y la corrupción, que configuran los estándares en donde brillan en la bajeza. Funciona porque el débil necesita asociarse al más fuerte, la muerte, y con ello terminan adorando al intermediario, el que tiene el poder y la amenaza de matar, estigma sostenido en la memoria de los ancestros que lucharon y fueron sometidos. Estado actual registrado simbólicamente en el asesinato de Jesús, dónde nadie luchó por su vida y sucumbieron a la frustración de no poder igualar tal perfección. Ceguera que lleva miles de años, paradójicamente, predicándose la solución en el renacer de la consciencia en el mismo cuerpo, Cristo, y así comprender la naturaleza de la cruz y ficción.
«La simulación es en el simulacro y la interferencia en la intervenciión»
Confunden el desarrollo de su consciencia con la sofisticación de su artificio al que delegan ilusoriamente su responsabilidad.
El sacrificio de la verdad se realiza mediante un ritual que justifica al amo y verdugo mediante un chivo expiatorio o mártir.
Sin embargo la verdad avanza a pesar de la ficción y teatro, sea uno democrático, monárquico, teológico, militar, tecnocrático o un pentágono de ellos.
Ser simplemente humanos es suficiente, y los que brillan deben cuidarse de no proteger lo construído, amado y festejado, junto con sus cadenas.
«Roma, el mal mayor y menor beben de la misma fuente, en cambio Amor, solo hay uno»
Si bien el amor ciego jura eternidad en el matrimonio con su creencia, en la separación se queda siempre con lo amado. El cornudo es el último en enterarse pero el primero en saberlo.
¿Qué se compara a un gesto de amor, una caricia, un beso o un abrazo?
Afortunadamente, lo que muere es la apariencia en su proceso de transparencia. En la desnudez nadie puede esconderse ni esconder nada. Pero desde niños nos gusta jugar a las escondidas, ser encontrados y encontrar, recrear puertas y llaves en la ilusión.
La apariencia vuelve a su sitio, el Arte, el engaño a los sentidos, para dar alegría y entusiamo en la sencillez de ser humanos.
La complejidad se convierte en materia prima y así contar una buena historia. En todo caso, el cuento sólo será contado, cuando haya terminado.
Es lógico inclinarse hacia la belleza, las estructuras perfectas armonizan por sí solas cuando sintonizan con otra en la que resuenan, especialmente en hechos más que palabras.
Sin embargo, la estructura ordenada de un sistema artificial nunca es garantía de nada, si el que le da vida no la supera.
«La mano guía al martillo, no el martillo a la mano, y si se quiere usar un revolver para clavar un clavo, tenga cuidado, porque el arma siempre tiene la razón y no distingue entre amigo o enemigo. Por eso, a las armas las carga el Diablo»
Mientras, si se recrea ya es suyo, de todos, nuestro, porque la verdad no tiene dueño.
Por eso no hay que ser tan duros ni egoístas, porque la apariencia, la mentira y el engaño también tienen sentimientos, pero además sus días contados.
Al final, nos despedimos de la estupidez, la esclavitud y la tiranía. Aunque alguno querrá un hasta luego.
«Somos, seremos, fuimos
astro, cometa, estrella fugáz
La veo, la escucho, la amo
Verdad, nada menos, ni más
simplemente, Vida»