Soldados españoles dispararon contra un humanoide alto después de que un ovni aterrizara cerca de su base (1971)

En marzo de 1971, una extraordinaria serie de acontecimientos se desarrollaron en una instalación de radar militar española cerca de la costa. Lo que comenzó como un patrullaje rutinario del perímetro se convirtió en uno de los testimonios de encuentros cercanos más inquietantes de la Europa de la Guerra Fría. El relato procede de Jesús Jofre Milá, cabo destinado en la base, cuya historia fue posteriormente comentada públicamente en entrevistas y programas de investigación.

Este artículo se basa exclusivamente en su testimonio reconstruido a partir de relatos posteriores y corroborado por testimonios parciales de testigos e investigadores secundarios.

Una noche inquietante en la base del radar

La noche del 25 de marzo de 1971, algo no iba bien casi de inmediato. Los perros de patrullaje, un pastor alemán altamente entrenado y acostumbrados al servicio nocturno, se volvieron inusualmente agresivos y agitados. Ningún intento de calmarlos ayudó. Según Mila, los perros reaccionaron como si percibieran algo completamente desconocido.

Poco después, un guardia señaló hacia el cielo. Sobre las cúpulas del radar, apareció una nave con forma de disco, descrita como una clásica forma ovalada apilada o de doble capa que emitía una luz de color amarillo dorado. El resplandor era lo suficientemente intenso como para iluminar el objeto con claridad, pero curiosamente no cegaba.

Varios soldados observaron cómo el objeto se desplazaba lentamente por el horizonte y, de repente, aceleró a una velocidad tremenda hacia el mar antes de desaparecer.

Un destello cegador desde el agua

Los acontecimientos de la noche no terminaron ahí.

Otro soldado estacionado más cerca de la costa rocosa presenció más tarde cómo el objeto descendía rápidamente hacia el océano. Al entrar en contacto con el agua, emitió un violento destello de luz tan intenso que le cegó temporalmente. Más tarde fue encontrado agarrándose los ojos, que permanecieron hinchados y rojos durante días. El personal médico de la base no pudo explicar las lesiones.

No se informó de ninguna explosión convencional, avión o descarga de armas.

La luz verde más allá de la valla

Más tarde, esa misma noche, Mila y otro adiestrador se armaron y siguieron a uno de los perros hacia la valla perimetral tras observar un resplandor verde antinatural en una zona donde terminaba la base y comenzaba el terreno abierto.

A medida que avanzaban, la atmósfera parecía «cargada», como de electricidad estática. Mila describió una sensación de hormigueo en la lengua, similar a tocar una batería. Incluso el perro parecía angustiado, moviendo la cabeza como si le doliera.

Entonces lo oyeron.

Pasos pesados -rápidos, deliberados e inquietantemente cercanos.

Cara a cara con una figura humanoide alta

De la oscuridad emergió una figura muy alta, de entre 2 y 2,1 metros de altura. Los soldados gritaron advertencias. No hubo respuesta.

Presa del pánico, un soldado abrió fuego. Mila lo siguió, disparando su arma de 9 mm varias veces. Los fogonazos iluminaron brevemente al ser.

Lo que vieron no se parecía a nada humano.

La figura fue descrita como:

  • Extremadamente alto y delgado
  • Aspecto pálido
  • Con el pelo largo y claro que le cae hasta los hombros
  • Lleva un traje ajustado de aspecto metálico con cuello alto
  • Un cinturón con un símbolo distintivo de triángulo invertido en el centro

El ser no reaccionó a los disparos.

Durante un breve instante, Mila describió la sensación que el tiempo se había detenido. Entonces la figura se volvió tranquilamente y se alejó, desapareciendo hacia la valla.

Una valla que desapareció

Momentos después, los soldados oyeron impactos metálicos. Al amanecer, la evidencia era imposible de ignorar.

Una sección de la valla perimetral interior, de aproximadamente 50 cm de ancho, había desaparecido por completo. Los bordes estaban chamuscados, como si se hubieran cortado o desintegrado. La valla exterior contigua estaba completamente intacta. No había huellas, ni escombros, ni explicación mecánica.

La sección faltante tuvo que ser reparada rudimentariamente con alambre.

Sueños, voces y un regreso al cielo

En las noches siguientes, Mila experimentó sueños intensos relacionados con el encuentro. Una noche, declaró haber oído voces superpuestas en su cabeza, al principio ininteligibles. Días después, afirmó que el mensaje se hizo más claro, aunque se ha mantenido reservado sobre su contenido.

En 27 de marzo, volvieron las luces, esta vez presenciadas por docenas de personas, posiblemente más de cien. El objeto planeó visiblemente sobre la base durante varios minutos.

En 29 de marzo, el fenómeno volvió a recrudecerse: dos aviones militares a reacción antes de que los tres se alejaran a gran velocidad. Oficialmente, no se lanzó ningún avión esa noche. Extraoficialmente, los operadores de radar no estuvieron de acuerdo.

La investigación que no dejó constancia

Tras el avistamiento masivo, intervino el alto mando. Los soldados fueron entrevistados individualmente y se les instruyó para que redactaran informes. Poco después, dos militares estadounidenses, acompañados por un oficial de la Fuerza Aérea Española, llegaron a la base.

Según testigos:

  • Los soldados fueron interrogados por separado.
  • Se les dijo explícitamente que olvidaran el incidente.
  • Se les fotografió contra una pared blanca con un flash inusualmente potente que los cegó temporalmente.

No se dieron explicaciones. No se publicaron los resultados oficiales.

Posteriormente, el ufólogo español Antonio Rivera informó que se vio a técnicos estadounidenses inspeccionando los acantilados costeros cerca de donde el objeto había descendido al mar. Oficialmente, se describió como mantenimiento del radar. El caso fue posteriormente clasificado por el Ministerio de Defensa español.

Un Encuentro Militar Sin Resolver.

Más de cinco décadas después, el incidente de la base de radar de 1971 sigue sin explicación.

No existen registros de radar, conclusiones desclasificadas ni explicaciones convencionales que expliquen completamente:

  • La reacción de los perros disciplinados.
  • Las heridas cegadoras causadas por la luz.
  • La figura humanoide intacta por los disparos.
  • La valla desintegrada selectivamente.
  • Los avistamientos masivos durante varias noches.

Lo que queda es el testimonio de personal militar entrenado, hombres sin ningún incentivo para inventar una historia que inicialmente les valió reprimendas en lugar de reconocimiento.

Ya sea que se interpreten como un encuentro cercano, un incidente tecnológico clasificado o algo que escapa a la comprensión actual, los eventos descritos por Jesús Jofre Mila se consideran uno de los encuentros militares con ovnis más detallados e inquietantes registrados.

Fuentes: www.latest-ufo-sightings.net


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